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sábado, 11 de agosto de 2012

The Walking Dead: Apreciación 1

El cómic de Kirkman ha calado hondo. No sólo por lo trillado que resulta el tema de los muertos vivientes sino por adentrarnos con una mirada gore al océano de los más complejos temores humanos. El mérito de esta saga de 100 historietas y 3 libros temáticos (por el momento) es exponernos una realidad: la maldad en sus diversas variantes. Si es que se consideran sensibles o poco tolerantes al asco es mejor que abandonen el post y no lo vuelvan a abrir más. Expondré lo que pienso y puede ser crudo.

El temor a la muerte no es tanto como el de ser un monstruo. En la trama de la historia nos muestra que los muertos pueden volver a la vida. Si alguien muere se convierte en un errante o mordedor. Sólo una vez usan el término "Zombie". Pero es allí donde subyace la complejidad. Los vivos son los verdaderos muertos vivientes. Saben que en algún momento les llegará la parca pero se aferran a vivir. Bajo esta premisa están permitidas las "mayores bajezas". Una de las primeras es la suposición de Lori de que Rick estaba muerto y por eso le dio curso a dejar su soledad y estar con Shane de quien es su hija Judith. Pero además nos muestra el apego hacia nuestros muertos. Tanto que son capaces de criarlos pues son sus hijos. No se acepta con facilidad que un hijo de 4 años se pueda volver en un animal. Se lucha por "no darse cuenta".

El sexo es una distracción para calmar la ansiedad y no es tan duradera. Muchas mujeres del grupo cambian sexo por compañía, protección y comida. Muchos varones salen a cazar, aunque no regresan, y terminan matándose entre ellos, por conflictos o discrepancias o por las mujeres. Es justificado matar a los hijos de otros si es que retrasan el avance. Es común el matar violar, matar, en hordas con tal de sobrevivir. Matar antes que te maten.

En el cómic se expone la canibalización y tribalización de la humanidad. El paso de lo caótico a lo salvajemente ordenado. Me quedo corto en las apreciaciones. Se puede observar como personas muy ordenadas, espirituales, "buena gente" como diría mi amigo Timón, personas bien pueden convertirse, ante el horror de ver como se comen a sus hijos, unos salvajes energúmenos y psicópatas. Es como si tuvieran un interruptor que enciende al criminal que se tiene dentro. Cuando se apaga y se observa la ocurrencia entran en shock. Abraham y Rick se parecen salvo que uno mató a quienes violaron a su esposa e hijos y el otro sigue asesinando pues no puede confiar en nadie. El verdadero hombre lobo o el zombi, da igual, habita en nosotros esperando salir. Para contenerlo el ser humano ha dejado la animalidad gracias a conceptos de moral, el concepto "dios", el concepto del "no". Eso nos separa de los demás, de los "no muertos". Los muertos son secundarios. La verdad cruda y descarnada es la verdadera historia. Cuando el ser humano se quiebra, en lo más profundo, jamás vuelve a ser el mismo. La derrota constante del apego da paso a la oscuridad donde habita el hombre lobo y esa oscuridad puede manifestarse en las insospechadas confesiones de un padre, un hijo, una esposa o un líder. La muestra máxima es el personaje de "el Gobernador". Alguien así solo puede ser producto de una fantasía o de la historia humana. Tuvimos y tenemos líderes así, pero la sociedad opta por hacer un escotoma, por quedarse ciega ante la barbarie. Las noticias de muerte son lo primero que cambiamos al ver la televisión pero muchos se quedan pegados a ellas. El gobernador le da a su tribu el entretenimiento de tal forma que los puede manipular y usar a su antojo.

"The walking dead" nos expone lo que somos como especie y hacia donde vamos. En la práctica nada ha cambiado. Basta con mirar a tu alrededor y verás que el animal humano sigue devorando a sus hijos de mil formas, verás que seguimos siendo las fieras u homínidos de antaño, solo que con corbata o traje sastre.