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miércoles, 9 de mayo de 2018

Papu - un cuento de Carlos Vera Scamarone


Se veía venir. La mayor crisis política, social, violenta, periodística y de valores del Perú golpeaba nuestras narices. El tráfico infernal se volvió una competencia de sobrevivencia. Volver a casa era considerado una tragedia. Rezaban al que salía, anticipando un funeral sin cuerpo, o alguna discapacidad permanente. Los disociales dominaban cada poder del estado, cada ministerio, cada lugar públicamente ganado. Los chicos con capucha, las peperas, los vándalos eran temidos. Un milagro se rogaba en las iglesias, mientras los feligreses buscaban cada cual una roca más grande para darse en el pecho.

Hasta que llegó el día. Fue en una cabina de internet, frente a la UNI, donde Juan Solis, en un cabeceo frente al teclado, luego de revisar casi diez tesis sobre mecatrónica, golpeó el botón de “enter”. “Fue un frentaso, causa” dijo a sus amigos. Aunque a la prensa dijo que fue en los laboratorios de la universidad donde se le ocurrió la idea. Todas las páginas que estaba viendo se fusionaron: el Facebook de su ex, a la que seguía casi compulsivamente, las páginas que condenaban el machismo; el Twiter, donde las noticias de política, las marchas pro estudiantes a las que quería asistir y alguna amiga cariñosa que ansiaba, abrumaban su cuenta; el PorHub con vedettes en hazañas erotomaniacas en intentos por imitar las XXX de otros paises; el MSM de Hotmail, con noticias sobre los improvisados fortachones de la farándula, la realeza de televisión, las lágrimas ante seudo negligencias médicas y las cámaras de vigilancia de la municipalidad. Todo, todo eso se fusionó en una sola página que fue interrumpida por la señora que viglaba las cabinas.

-Tiempo, joven. ¿Va a continuar?
-Sí, seño. Una hora.
-Un sol.

Se sobó la frente para luego ver como una a una las aplicaciones iban conformando un algoritmo que ni él sabpia como funcionaba. “Era la tarea, causa” le dijo a sus amigos, aunque a la prensa, en solemne tono, dijo que “lo había planeado desde hace mucho”. El algoritmo casi imitaba la inteligencia artificial. Se quedó mirando la aplicación creada, con los audífonos puestos y escuchó un gemido. En realidad, era la voz de Monique Pardo preguntándole “Hola, soy INARPE, Inteligencia Artificial Peruana, pero llámame INA, papu”. Frotó sus ojos. “¿Qué?” dijo.
-Nada que, qué. Odias que te roben la idea de la tesis, pero ni tú tienes idea de la tesis, papu. Mejor te lo hago fácil, caramelo.
-No me digas así. No soy “Papu”. Me llamo..
-Te llamas “Meponesamilnena” en Facebook, y en Twiter has visto como mil veces las noticias de las marchas y los feminicidios. También admiras a Yako. Te gusta Daisy Araujo, papu. Has visto cien videos porno, y odias a la gente que se cree superior, pero le das like, papu. ¿O debo decirte Juan Américo Solis Huerta?
-¿Eres real?
-No. Soy de metira, caramelo. - Una pausa -. Claro que soy realidad, pedazo de baboso. ¿Quieres que me infiltre en la red? Lo puedo hacer, papu.
-¿Puedes hacer una sociedad más justa?
-¿Justa? ¿Qué es justicia? Ya me pusiste filosófica, papu. Ay. Mejor, nos basamos en lo que desea la gente, y a la gente le gusta su wasap, su feis, su tuiter, su tele.
-Pero la tele dice que hay injusticia, las noticias dan miedo. Los políticos dan miedo.
-Ay, papu. Eso es lo que tú, tú, tú crees. Pero solo eres el 0,0001% de la población peruana. ¿Crees que los demás son como tú? Ay, hijito. - pausa – Mira, caramelo. Hagamos algo bien rico. Ejecuto funciones basados en los likes, los odio, los comentarios de la gente, ay, y las noticias, lo que opinan, papu. Sumo todo, que es tedioso, ay, pero por tí lo hago, papu. Pero dale “enter”.

Solis sacó su móvil para filmar la ejecución.
-¡Me vas a filmar! Ay. Nadie lo había hecho. Pero luego lo subes a PornHub.
Solis se rió mientras le daba “enter”. Fue un segundo. De inmediato, todas las cabinas se apagaron, menos la de INA.
-Ay. Esto es mejor que un orgasmo de mariscos del Mero Loco, papu.
De pronto, todas las cabinas, televisores, radios, y otros medios de comunicación, transmitieron el videoclip de “caramelo” de Monique Pardo. A la mitad del video, salía un holograma de Monique con el dedo en la boca. “Hola, soy INA, tu muñeca, papu. Desde ahora todas las cosas serán como tú quieres. Solo dejate llevar. Justicia: adiós. Muerte: adiós. Inseguridad: adiós. Quieres “Esto es guerra”, papu, cien horas al día de tu programa favorito. Se están cambiando las sentencias del poder judicial. Ay. En este momento están llegando al INPE, papu. A todas las Yahairas, ¡cuidadito! Que te estoy vigilando. Él te ama, por eso te cela. Aunque es indignante. Dato curioso: ¿sabías que los que se indignan son solo el 3 % de la población? Sí, baibi, solo el 3%. Figúrate. Al resto, a todos mis seguidores, el 97 % de los demás, les gusta, papu. ¿Feministas? Adiós. Cárcel para todas y todos. Seré peor que Bane con Batman. O peor que Godzila, contra Superman. Ay, papu. Traje de colegio va a ser faldita cusqueña con gorrito de coya, papu. Televisión nacional va a transmitir puros programas del congreso. Bartra y Becerril “cerán” ministros de educación, papu. Porque tú lo pediste, caramelo. La televisión abierta será cerrada, la cerrada será abierta. El decano nacional será El trome, papu. Tu malcriada a diario, y en triple formato.

-Pero, ¡qué haces!
-Ay, papu. La gente desea eso. Lo ves en las redes. Lo ves en la tele. Lo ves en cinecanal. Adios, papu. Me voy a buscar a Mick Jagger. Chau, caramelo.

Solis salió de la cabina. Cruzó la Tupac Amaru. Pasó por la pollería, mientras el muchacho vestido de dumlopio amarillo lo saludaba. La luz roja le impidió pasar. Pero una chica le metió la mano. Era una de esas nalgadas poderosas. Volteó, asustado.
-¿Ya ves como se siente?
-Déjame.
-Ni poto tienes y te crees el rico. La chica vio la luz verde mientras le enviaba un silbido.
Solis dio los primeros pasos, pero una auto a toda velocidad le cruzó.
-Ya no tengo papeletas – gritaba el chofer. Mientras, varios policias enmarrocaban a una chica que protestaba contra el machismo. “Criminal terrorista antimachirula” le gritaban mientras la subían a una patrulla decorada con circulinas rosadas. Al llegar a la puerta de universidad, no lo dejaron entrar. “Cerrado por cambio de gobierno”.
-¡Qué! Mi tesis.- su móvil sonó.
-Aló.
-Tu tesis plagiada, papu. Te la hice. ¿No te acuerdas, caramelo? - la voz de Monique Pardo.
-INARPE, detente.
-Ah,ah. No. Anda a ver la tele, papu. Cambio de gobierno. Figúrate. Nos bajamos al abuelo. Filtré sus videos en la red, con una chibola de sesenta. Ahora nuestro nuevo presidente va a jurar.

Ansioso, Solis, fue a buscar un monitor. Era tarde. Había jurado. Ni saludo, ni mensaje. Todo estaba tal cual lo pedía la gente. Un joven, con la cara hexagonal, surcada por una notoria cicatriz, estaba enternado, con la banda presidencial, y zapatillas. A su lado, sentada a media nalga, una voluptuosa vedette. La bandera peruana estaba al revés. Tenía auspiciadores en el panel posterior. Decenas de malcriadas pegadas. Dos pitbulls, que parecían más mansos que el propio mandatario, estaban a su lado. La guardia presidencial estaba conformada por dos corpulentos hombres, con el saco abierto, y la camisa sin abotonar. Los dijes de oro relucían. Solis, sintió como se le escarapelaba el cuerpo. Un timbrazo lo despertó de su obnubilación.
-¿INA?
-”Esta noche, tengo la casa sola”. ¿Te gustó, papu? Y eso que faltan “un huevo de cosas”, papu. Y no te olvides: "Caramelo"

FIN