Hace mucho que no publico en La mula.pe. Pero esta vez amerita dar un punto de vista. Hoy, una señora en la consulta médica (de psiquiatría) me pregunta si era una perdedora. 
-No. Usted no es una perdedora.
-Pero me dicen que debo poner de mi parte.
-Con aceptar tratarse ya es una ganadora pues esta enfermedad se cura.
La depresión tiene muchos matices que han sido ya relamidos por varios colegas y psicólogos. Pues bien, he aquí algo evidente. La depresión es la mayor causa de abandono del empleo, de deserción escolar y suicidios a nivel mundial. Es un problema de salud, es una problema médico que debe tratarse. Y para nada es una enfermedad de perdedores. Si bien se reconocen varios desencadenantes, generalmente situaciones agudas o crónicas que se vienen tolerando, hay un gran grupo de personas cuya alteración no tiene una causa. Hay factores de riesgo. Pero tildar tal patología mental como una enfermedad de perdedores, no solo estigmatiza a quién la padece. También borra de un sopetón lo avanzado en neurobiología en los últimos cincuenta años. 
Nuestro país no cuenta con un sistema de salud mental adecuado. Hay pocos centros de referencia a nivel nacional. Somos 800 psiquiatras colegiados y con registro de especialista, la mayoría concentrado en Lima. El suscrito atiende en promedio 4000 personas al año. De ellas 67 % son por trastornos del ánimo, estando a la cabeza la depresión en sus múltiples facetas. Puede ocurrir en cualquier persona, a cualquier edad. Incluso se habla de "baby blues" (depresión asociada al recién nacido) hasta la depresión geriátrica (que últimamente está en aumento). Para todos ellos hay tratamiento. 
Pero, aparte de ello, la frase "la depresión, eso es para perdedores" aloja un mensaje triple. Me explico: hay una evidente proyección que se conoce como un mecanismo de protección ante un evento vivido. Usar "perdedor" junto a "deprimido" le arrancaría una sonrisa a muchos veteranos psiquiatras. Nos defendemos de lo que somos o creemos ser. Para tal proyección e irritabilidad (la bravuconada o bravata) evidencia un "transitivismo" (otro mecanismo de adaptación). "Ustedes están tristes, yo no". Y así podemos estirar esto con fines académicos, un tercer aspecto leído en el análisis transaccional: el impulsor "se fuerte". Es un impulsor donde se mantiene una actitud de continuar luchando evitando sentir o percatarse emociones, proyectando (nuevamente) una faceta de cólera (rebusque).   
Mensaje a quienes padecen y/o han padecido depresión. "Jamás serán perdedores. Estas situaciones pueden ocurrirle a cualquiera. Su mejor opción es continuar cambiando y permitirse disfrutar la vida. La vida no es una carrera. La vida es un constructo de situaciones que podemos cambiar mientras usamos nuestro estado adulto para reformular nuestras metas. Usted puede cambiar de parecer las veces que quiera, mientras eso le ayude a adaptarse a las situaciones".
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Dr. Carlos Vera Scamarone
Médico psiquiatra