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sábado, 5 de noviembre de 2011

Celos y el Miedo a la Libertad

Los celos son mecanismos proyectivos de inseguridad o de infidelidad. La persona que siente celos considera a su pareja como objeto o pertenencia. Por ello coacta su libertad para "poseerla". La celotipia tiene su origen en la infancia cuando no permitimos que el complejo de edipo se resuelva. El celoso aún no acepta que su madre no es su pareja y por ello tiene una relación con ella que encierra culpas o acusaciones. En muchas ocasiones el celoso está tan ligado a su madre que termina por pensar que ella (la madre) es su pareja, llegando a mimarla o consentirla o en muchos casos viviendo con ella hasta bastante maduro.

Esta relación patológica es mal tolerada por él generando rechazo hacia si mismo, viéndose como un nene de pecho incapaz de ser destetado. A la larga quiere poseer a una mujer que lo acepte pero al no lograrlo termina por caer en el masoquismo.

La esposa del celoso juega un papel de objeto que debe someterse o sino perder el parnaso de ser amado. "Es tan horrrible ser golpeado pero es tan rico ser curado" me decía una paciente con un esposo celotípico.

La premisa para que el celoso mejore es invitarlo a usar su adulto, es decir que asuma que no puede dominar el pesamiento de su mujer. Y la otra premisa es que acepte que su esposa no es un objeto sino una persona que toma decisiones.

El temor a la libertad es lo que mantiene unidos a esta pareja tan enferma. Uno aprende a ser celoso. La niña que ve al padre celar a la madre y hasta volverse agresivo, eleige una pareja similar.

Obsesiones y Sexo:Temor al rechazo

¿Cuándo prestar atención a una idea obsesiva? Por definición una idea obsesiva es aquella que de manera recurrente e intrusiva (es decir no depende de la voluntad) aborda la mente generando malestar o incomodidad en las personas. Las ideas suelen generar ansiedad y requieren de un mecanismo liberador para calmarla. Por ejemplo dentro de los mecanismos estan los actos compulsivos como tocar, lavarse las manos por horas, bañarse cn lejia, etc.

Sin embargo, como psiquiatra psicoterapeuta, el reto de ubicar las ideas obsesivas recae en desglosar poco a poco la génesis de estas. Es común encontrar el origen en la primera infancia y los refuerzaos durante la niñez y la adolescencia. La mayor parte de estas ideas se generan como mecanismo liberador de algun componente sexual no realizado. Por ejemplo, es común que los que tienen ideas de contaminación o contagio tengan necesidad de expresar su sexualidad pero sienten temor al rechazo.

Por ello buscan encuentros carnales fortuitos o con meretrices y luego de éstos, experimentan culpas que los llevan a tomarse pruebas de VIH recurrentes o dudar respecto a si se han contagiado con alguna enfermedad.

Estos temores se asocian a culpas extremas que dañan el circulo familiar del obsesivo. Cuando se inician las sesiones es necesario proteger al paciente para empezar a descontaminar su sexualidad de culpas. Se requiere de paciencia para invitarlos a no temer al sexo o contacto. Estas ideas de contaminación son un mecanismo proyectivo en el cual el paciente alguna vez fue rechazado.

El temor al rechazo subyace en la suposición del paciente que es malo o que puede hacer daño a otro si lo toca. Como es tan perversa esta afirmación termina proyectándola hacia el otro asumiendo que el otro le puede dañar si lo toca. Y para evitar las culpas se disfraza de la supoción de que está contaminado o le puede enfermar. La mayoria de personas, que teme dañar a otros, tienen ideas obsesivas al respecto, a veces más de contaminación.

A veces se hallan en las entrevistas que durante la infancia el paciente fue tildado de malo o sufrió alguna castración al momento de expresar su sexualidad.

Insisto que es necesario proteger y evitar forzar a la primera un contacto pues se puede generar un rechazo o perdida de empatia entre el terapeuta y el paciente.