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viernes, 30 de diciembre de 2011

De los diminutivos

Las pocitas son el diminutivo de pozo. En esta región cultural somos aviesos cazadores de diminutivos pues tendemos a usarlos como camiseta o collar en el pecho. Son, por demás está decirlo, una rareza. Para ello debo explicarles el porqué de tal situación.

En esta región, luego del régimen de los heresiarcas, tuvimos una extinción masiva de ideas. Las pocas que quedaron marchitaban al sol o incluso se escondieron. Los pocos testigos que vieron algunas lloraban al narrar como éstas habían perdido su capacidad natural para caminar erguidas y copular con algún cerebro dispuesto a la novedad. El antiguo régimen infectó los fértiles campos de donde brotaban jugosas y rechonchas ideas listas para ser poseídas. En cambio, difuminó el rumor de que era contra natura la cópula entre una apetitosa idea un cerebro.

Íñigo Torres me narró como intentó copular con una de ellas pero el resultado fue traumatizante. Su cerebro cerró el esfínter con tal fuerza que la idea dio de alaridos cuando vio su pequeño apéndice cercenado por el contaminado cacumen. “Sentí vergüenza” lloró mi buen amigo Íñigo. Era profunda su congoja pues alguna vez mi amigo fue un narrador y creador, aclamado por teatrines y dueño de oyentes plazoletas. Ahora, éstas habían sido tomadas por los mercachifles de putrefacto aliento.

Las ideas perdieron la capacidad de reproducirse. Lo dije al principio. Por una corta época (no sé cuánto duró pues muchos tuvimos que sacrificar la capacidad de contar en años) un grupo de estudiosos recolectó algunas ideas dispersas e intentó su reproducción in vitro. En el reino de las ideas ustedes saben que las cópulas son raramente vistas. Muy pocos han visto el acto de apareamiento entre ellas. Por ello, la fertilización in vitro era un procedimiento por demás caro y novedoso. Fue triste ver como los retoños de ideas morían sin siquiera tener la madurez para valerse por sí mismas. Pues reconozcámoslo, una idea debe ser lo suficiente fuerte para subsistir por si sola.

Fue así como, luego de muchas contertulias, se estableció un secreto a vox populi. Era que por fin el reconocimiento de se estaban extinguiendo. La noticia sirvió para que muchos tomaran las precauciones del caso. Llegaron informes de quienes vieron caminar una idea erguida por las inmediaciones de un jirón o una calle. Pero otros hablaban de que al querer acercársele, ésta se puso en cuatro patas y les intentó morder por las piernas. Luego de una inenarrable persecución la idea se esfumó entre los jirones. Otros, cuya credibilidad es dudosa, afirman que cuando se acercaron a lo que creyeron era una idea fueron conducidos por ésta a un lugar calmado donde copular. Pero sufrieron una dolorosa e ignominiosa violación por un mercachifle nauseabundo. Al final, les costó mucho el deshacerse del venenoso e infeccioso líquido que eyaculan. Algunos no han podido sanarse y continúan su ansiosa administración mediante aquel horrible aparato al que llaman “dios”, aunque encontramos en un viejo pergamino una descripción cercana: “televisor”.

Pocos, en cambio, han empezado el éxodo masivo para buscar las pocas ideas que aún se esconden ahora entre los cerros. Mientras, el conclave de los eruditos (que ahora poseen la sapiencia de un estudiante de secundaria) ha permitido el uso de los diminutivos mientras dure esta extinción o hasta que muera el último cerebro de la región.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

La Persona Atada

Una persona atada se identifica por su prodigiosa cualidad de almacenar prejuicios. Cual cupones de compra, son capaces de memorizar y condimentar cualquier afrenta o frase dicha para luego almacenarla como un trofeo que algún día cambiará. Por eso, buscan los defectos en otros y hallan el “pero” hasta en los más hermosos actos de benevolencia. Una persona atada a su pasado pronuncia palabras como SIEMPRE, TODOS, JAMÁS, NUNCA en sus oraciones. Estas palabras resumen los prejuicios con los que mira el mundo.


Una persona prejuiciosa es capaz de volver vinagre al mas delicioso vino. Es capaz de atar a sus hijos a miedos inconscientes.

Quienes quieren cambiar, hacen una lucha diaria, minuto a minuto, por despojarse de los prejuicios que los arredran. Si eres uno de ellos quiero felicitarte.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Las Vacaciones "Útiles" y Nuestros Hijos

Algunos colegios dan por finalizado el año escolar con cierto desgano y desinterés. Sin embargo cuando termina el discurso de que los niños fueron “mal” en el colegio empiezan con el de sus “talleres de verano o vacaciones útiles”. Una directora de nido fue sincera y nos dijo que era más algo lúdico todos los días para que los niños no estén todo el día viendo televisión en casa. Y ese es el asidero del nido para generarse unos ingresos extra.


“Vacaciones útiles” es un término que presupone que si juegas en casa o en la calle con tus amigos entonces eres un inútil. Y hacerlo “útil” significa que debemos ocupar el tiempo. Craso error u horror. Un mandato “se perfecto” o “se fuerte” se esconde. Un mensaje de “crece rápido y no disfrutes” también. Los niños sufren una castración lúdica de su entorno.



En los humanos, el juego es un proceso de aprendizaje excelente. Mediante el juego se aprende a socializar, se aprenden rangos y disciplina. ¿No les parece común que muchos niños lleguen a la casa y se tornen agresivos? Claro porque pasan más tiempo en el colegio, alejados de sus progenitores.

Que los niños vayan al nido en vacaciones es una forma de decirles que no los deseamos en casa. El mensaje encubierto y apañado es, para que, “por amor” aprovechen el tiempo. Vamos, el ocio no es malo. Se acuerdan cuando pequeños, no jugaban con la arena de las construcciones en casa o con la tierra o simplemente se armaban un castillo en la sala o su cuarto. Eso es una forma natural de comportarse. La aberración es meterlos a estudiar en verano para “que sea útil”. Lo útil es jugar en los niños, lo útil es disfrutar y darse permiso para disfrutar.

Muchos padres que desconocen el gran provecho que significa disfrutar (debido a que ellos no se dan permiso para disfrutar) cortan estas preciosas horas de juego en los pequeños enseñándoles a no disfrutar, o que si uno disfruta se debe sentir culpable o si uno disfruta luego viene el sufrimiento.

Estas son formas que luego castran el bienestar cuando son adultos. Por ello, mi consejo es que los nenes pasen tiempo en juegos caseros o en lugares de recreo.

Lugares como guarderías o parques de diversión controlada tiene auge. Se la pasan bien el padre y no el niño. Las nanas y los niños paran juntos ¿y dónde están los padres? Trabajando en su propio “no disfrutes”. Son personas no saben “que” hacer en su día libre.


Si los padres “sacrifican” su bienestar por el de sus hijos, conlleva a que el padre perciba al hijo como un límite o un estorbo. Por ello, las experiencias plenas de disfrute de los miembros de la familia son lo mejor para el crecimiento de los niños.