Google+ Followers

martes, 23 de marzo de 2010

La Mujer que decidió ser feliz


"O ir al Psiquiatra te esta haciendo bien o a mí me esta haciendo mal" dijo el esposo de una paciente de 42 años. Ella venía atravesando una depresión de corta duración que la limitaba en sus actividades de la vida diaria. Llegó a pensar en el suicidio varias veces, llamó a sus familiares encargando a sus hijos de 7 y 10 años. Su esposo consideraba que era un capricho de "niña" el estar llorando y sentir tristeza.
A "Juana" le asustaba la posibilidad de "quedarse sola", la idea de no lograr sus metas. Su madre había sido una mujer luchadora y emprendedora, que se separó de su padre por su mal carácter. Su padre fue y será  perfeccionista, a quien nada le satisfacía, que criticaba los avances de Juana con una mirada despectiva y un "puede ser mejor".

Cuando llegó al consultorio vino acompañada de su esposo, adoptaba un posición sumisa y encorvada. Se minimizaba, como si no quisiera llamar la atención. Se criticaba. Por eso se le sugirió que no venga el esposo. La mejoría fue notoria. Cuando vino sola salió a relucir la mujer adulta e independiente que era. Su postura cambió. Ya no cruzaba los brazos, no se defendía pues sabia que no se le criticaba.

Empezamos a trabajar con sus problemas inmediatos y resultaron ser cosas que acarreaba de mucho tiempo. Ante el esposo usaba el niño sumiso que guardaba: la parte de ella se asustaba, que temía, que complacía a los demás para no "quedarse sola". El uso excesivo de esta parte le llevaba a deprimirse aplastado por las criticas de su esposo.

Para ella, el reunirse con sus amigas, o salir a respirar aire fresco al parque "era imposible" según decía. Conforme dejó de criticarse a si misma pudo darse el permiso que necesitaba para salir sin temor. "Nada malo va a pasar" se repetía cada vez que colocaba sus pies fuera de los seguros pisos de su jaula de oro. Se protegió, se dio autonomía y se animó a salir fuera de la jaula. Y es que a veces, algunas personas viven en jaulas hermosas de barrotes de oro, con su alpiste y el agua, cubiertos y seguros. Pero eso no cambia el hecho de que están en jaulas doradas. Cuando abren la puerta de la jaula, temen salir. No recuerdan como era la libertad. Cuando salen, temen, al frío, al viento, a la falta de comida (o cariño), a la soledad. Al principio, sus entumecidas alas sufren para mantener el primer vuelo. Pero, conforme aletean pueden llegar cada vez más lejos. Algunos vuelven a la jaula. Pero otros se atreven a darse el permiso para disfrutar la libertad. Y es que tuvimos épocas de plena felicidad y libertad. Es falso aquello de que "toda la vida" o "siempre" estuvimos prisioneros de las críticas. Si fuese cierto no sonreiríamos con un chiste o cuando vemos una bolsa elevarse del suelo arremolinada por la ventisca.

En la anterior consulta me contó que se fue a tomar un café con su amiga por el día de la mujer. "Quería disfrutar de mi misma, festejar por ser yo" dijo. Yo esbocé una sonrisa. Eso es felicidad.

martes, 16 de marzo de 2010

Los Juegos Psicologicos de la Familia Enferma

No les ha ocurrido que hay algún familiar al que no quieren ver, o cuya visita resulta desagradable. Pues, déjame decirte que no eres el único. No tienes un sexto sentido, no eres un avatar, ni te han echado la brujería. Lo que sucede es que el lenguaje corporal y verbal de esa persona provoca en ti el recuerdo de sensaciones desagradables. Es común que dicha persona no deje de quejarse. "Cuando viene, sólo habla de sus enfermedades o de sus problemas" dicen algunos en la catarsis. Ojo. Sin querer queriendo vamos cogiendo tirria a dicha persona. Ese es el síntoma que estábamos buscando: enganchaste en el juego psicológico. Los juegos psicológicos no causan placer, a diferencia del juego, de lo lúdico.
 
Los juegos psicológicos son diversos. No son agradables. Por lo general tienden a ser un mecanismo de maltrato o para continuar un triángulo dramático (víctima-perseguidor-salvador). Se aprenden en la familia, por la constante práctica de mecanismos de defensa. Depende de cada familia y de la historia con la que se sienten más cómodos, van a variar los tipos de juegos. Eric Berne, creador del análisis transaccional, los resume en algunos de los siguientes:

Alcohólico (es un suicidio lento), deudor (busca deber dinero o favores para no triunfar), "patéame" (busca que lo agredan física o verbalmente), "Ahora te agarré, desgraciado" (juego clásico de los críticos, celosos,etc), "Mira lo que me has obligado a hacer" (buscan excusas para pelear en casa), Abrumada (Ama de casa ocupada), "idiota" (simul ignorancia para evitar responsabilidades), "pierna de palo" (busca estar enfermo para sufrir), entre otros....

Las familias que practican juegos psicológicos, no se percatan de que los usan. Cuando uno de los participantes deja de jugar, es perseguido hasta que vuelva a estar enfermo. Muchos pacientes están en tratamiento por la dificultad en abandonar el juego familiar. Recién, luego de eventos terapéuticos, dejan de jugar. Ellos, luego de cesar de jugar, narran una curiosa experiencia: "Desde que no voy a jugar o desde que no llamo a mi madre para lamentarme, me siento bien. Pero mis hermanas me llaman para decirme que soy un mal hijo, que no se preocupa por la "enfermedad" de su madre. Me siento culpable. ¿Llamo o no llamo (juego o no juego)?"


Hoy conversaba con un paciente cuya madre, padrastro, hermanas, tíos, abuelos, jugaban a estar enfermos, de tal modo que el tema de conversación era: "de que están enfermos hoy". Es una excusa para no alcanzar la felicidad: "Si no estuviera enfermo, lograría ser feliz". Incluso, la enfermedad era un atributo que hasta venía por castas o linajes. Era,de una manera asolapada, motivo de orgullo y pertenencia. Lo que me pareció patológico fue que un joven de no más de veinte años intente causarse ansiedad, que conllevaba a que presente hipertensión. Dicha alza de presión cedía con la administración de ansiolíticos. 


1) La Víctima: Generalmente la abuela, madre, hermanos, y hasta los niños que aprenden a estar enfermos.

2) Los Perseguidores: Generalmente adoptan un rol crítico. Las víctimas pueden intercambiar roles y volverse perseguidores. Uno de mis pacientes es incitado por sus familiares a molestarse y así convertirse en perseguidor

3) El Salvador: es alguien en quien el grupo se apoya para "sanarse". Generalmente es un medico, enfermero, curandero,chaman, o estudiantes de medicina (es la forma en que muchos deciden convertirse en medicos: "yo te voy a curar mamá"). Es un rol penoso pues en vez de "sanarlos", solo consigue confirmar a las victimas que su destino es estar enfermos.


Lo curioso de este juego es que la familia no se percata que esta enferma. Los niños aprenden a relacionarse y dar afecto en forma de quejido o súplica: "Cuando me enfermo, me visitan o me hacen cariño. Si estoy sano, no me quieren".

Algunos llegan a extremos como ser "el loco de la familia" .Necesitan estar enfermos para que la familia esté unida. Algunos que estan dejando de jugar van a sentir la nostalgia de su lado enfermo, Van a querer volver a rumiar su hipocondría para retornar a los brazos de mamá (enferma). Pero cuando una persona se da permiso para curarse, recuerda estos hechos como parte de su pasado, aunque no volverán a repetirse.


Recuerdo que un joven relataba: "Desde que deje de llamar a mi madre para saber si estaba enferma, ella empezó a llamarme. Se quejaba de sus dolores. Le cambiaba de conversación pero ella volvía a insistir. Tuve que decirle: ¨Mamá, te quiero mucho, así no te duela nada te voy a querer. Dos días  después me llamó mi hermana para increparme el porqué insulté a mi mamá. Que ella tiene setenta  años y no puede recibir noticias graves. Solo escuche a mi hermana e interpreté: está enferma,quiere que acepte su invitación a jugar.Pero yo decido no aceptar. Le dije: Hermana te quiero mucho. Y colgué. Ese día me llamaron tres familiares a decirme que me haga tratar,que estoy loco. Solo sé que estoy mejor."


"Si tanto te gusta mangonear, manda a tus emociones"