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martes, 28 de febrero de 2017

El primer día de clases

-¡Papitos! No se olviden de mandarles una lonchera saludable - resonó en mi sueño mientras mi mente trataba de no mirar a los ojos a la maestra, que para aquel onírico instante era lo más cercano a Luz Salgado. Sí. Era una pesadilla. Desperté bañado en sudor, para colmo cinco minutos antes de que suene el despertador. Soy padre de dos hijos y valoro in extremis el poder de un sueño reparador. Pero cinco minutos para que suene la alarma no deja mucho espacio para sosegar la vejiga ni para darse un baño. Así que intenté desactivar el bendito cronómetro, pero para mi mala suerte este emitió sus ondas sonoras las que de inmediato activaron la maquinaria que significa "el primer día de clases". Sí. Es ese día en que llevarás a tu hijo al colegio y sale tan temprano que no te has dado ni la vuelta.

Mientras se desperezan y dan tumbos en la cama como foca en la playa, aprovechamos para preparar la neurótica lonchera saludable. Tiene más nutrientes de los que necesita un astronauta que viaja a la Luna y menos calorías de las que gasta.en tres vueltas al pentagonito. La lonchera puede ser un elemento disuasivo en caso de manifestaciones o peleas. Basta con abrirla, y los gases emanados del jugo de papaya o el huevo sancochado en fermento orgánico disuelven una manifestación de la mara salvatrucha. Las loncheras son un tema que amerita estudio, desde las abuelas que prepararn mazamorra de chuño hasta los padres veganos con loncheras de plátano deshidratado.

Luego de salvada la puesta del uniforme viene la salida, que es más parecido a un salto en paracaidas en las playas de Normandía. Mientras una a una entran en un agujero entreabierto de la puerta, con la cola movida o las mechas sueltas, hay que ingresar las maletas con ruedas a la maletera del coche. Si tienes suerte o las habilidades de jugar tetris, bien. Pero a mi se me hace imposible. No se si el trabajo que deben llevar era liso o corrugado. El otro día llevaron una maqueta del sistema solar pero con el aplaste salió doblado como tarjeta de cumpleaños.

Música relajante y al tráfico. Para mañana, la escena de Mad Max va a quedar como una carrera de chachicar. Mañana todo el tropel de padres apurados por ganar un espacio en la costa verde se va a neurotizar. Y en eso soy experto. Hay varios tipos de padres choferes. Está el neurótico, que se pega al volante intentando ganar un espacio entre el tico y la combi. Está el señor concha, que maneja a cuarenta kilómetros por hora en la autopista. Y para colmo se detiene a leer el periódico. Está el músico frustrado, que a bocinazos compone una sinfonía en la subida a Miraflores. Está el ganster, que conduce una 4x4 con lunas polarizadas y que generalmente se mete o adelanta cuando no debe.

Luego está el dejar a los nenes en el colegio. Otro cantar. ¿Y mi trabajo de ciencia? Put...En ese momento sabes que no puedes retornar a casa porque no tienes una máquina del tiempo. Sabes que tienes que arrugar y decirle a tu hijo que "la próxima debes cuidar tus materiales" e ir preparando el oido para zurra que tu esposa te va a meter al llegar a casa. Prefiero escuchar el sermón de las tres horas. Es que ni con tapones lo pasas. Si no has olvidado nada viene el acto de ser un padre exquisito para besar las testas de tus nenes. Así, como magia, preparas la huida al trabajo. Dichosos los padres que no lo hacen Pero en mi caso, pues el laburo rige el ritmo.

La entrega de útiles sirve para tazar a la profesora. ¿Es pinky? ¿Es militar? ¿Es Mary Poppins? En fin.

Los dejo porque voy preparando todo para la neurosis matutina.
 

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