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viernes, 17 de junio de 2016

¿Por qué consumimos "cultura basura"?

Introducción

Sentada frente a mí, una señora llora a mares porque su nieto, al que cuida, ha vuelto a cometer un delito: apuñaló al jefe de otra banda, por venganza. “Solo porque la muchacha del otro “piraña” (término usado para denominar a un delincuente juvenil) se metió con mi nieto, y tiene quince años”. Aún me horrorizo. Eso es bueno, digo para mis diálogos internos. Cuando deje de horrorizarme es porque he muerto.  Voy a intentar escribir las siguientes líneas en modo adulto, analizando los datos que he recopilado por la experiencia y la lectura neurobiológica e intentar darles una alternativa de solución.

Recolección de datos:

un colega enciende la radio donde un altisonante locutor pide al aire opiniones de “cuánto cuesta llevarse a la cama a alguien”, “usa adjetivos calificativos como “cabro” (cobarde u homosexual, en Perú). Lo secunda un licenciado en psicología. El tono de voz es crítico. Además, alcanza los sesenta decibeles o más (lo permitido es hasta sesenta para no ser tóxico).

Un colega me trae un diario de 0,50 céntimos (el más vendido) y lo deja sobre el escritorio. “Ya vi la calata”, menciona con satisfacción.

En el consultorio, en plena avenida Iquitos, los decibeles aumentan de 90 a 110 entre las 9 am hasta las 5 pm.

Redes: continúan las peleas por las elecciones. Algunos critican, otros quieren disculpas.

Metodología de análisis de datos:

El único computador capaz de procesar tal información es el cerebro. La forma de ingreso de datos es mediante los sentidos: vista, olfato, tacto, oído, gusto. Esta información sigue hacia la amígdala (una pequeña área cerebral situada en el sistema límbico) que regula cuantos datos envía hacia el córtex prefrontal. Mientras mayor cantidad de estímulo se le envíe, el cerebro va a regular el flujo y va a bloquear el acceso al córtex, de tal modo que se actúa de modo automático. Impulsivo. Si la amígdala está reducida entonces no será capaz de filtrar los estímulos, desviándolos directamente a la corteza prefrontal y varias regiones del cerebro generando las respuestas de ansiedad.

Hasta aquí, ojalá me hayan entendido. Sino, se los explico. La gran cantidad de estímulos visuales, auditivos táctiles, gustativos, que recibimos a diario, lleva a que se generen tres tipos de respuestas:

Conclusiones: 

1)      Bloqueo de córtex prefrontal: al bloquear el córtex, entonces los hechos morales quedan en un segundo plano, sin importancia. La justificación, y la racionalización, llegan para apoyar la homeostasis (equilibrio) del cerebro saturado.  Se pierde la capacidad de crítica.
2)      Mecanismos de recompensa: la sensación producida por una voz aguda, altisonante, por un cuerpo desnudo, tiende a desencadenar dopamina. El cerebro se hace afín a tal neurotransmisor. Por eso, lo vuelve a buscar. Por eso se explica que los programas hipercríticos tengan tanta sintonía. No es el contenido, es la forma como lo ofrecen. Eso tiene que ver, también, con colores.
3)      Un cerebro que usa el sistema límbico de manera frecuente, es un cerebro que deja de usar el córtex prefrontal. Por eso el fracaso de varios programas lectores. ¿Cómo se explica que los libros más vendidos en las ferias sean de artistas y no de literatos?

Muy bien. Esos son los hechos. Están explicados. Tiene que suceder algo terrible para poder desactivar el límbico y así lograr que la gente vuelva a usar su corteza.  Sugerencia:

1)      Dejar de estimular el límbico: no es sencillo. Puede ser que el programa no venda, puede ser que el periódico que te ofrecen en la peluquería ya no lo vuelvas a ver. ¿Pero eso va contra la libertad de prensa? Sí. Si al momento de informar sobre un asesinato o un accidente, los locutores mantuvieran un tono de voz grave, con escenas lejanas, breves, lograríamos algo.
2)      Los programas culturales no venden. Cierto. En nuestro país, desde los 80´s ya no venden. Ahí les dejo la tarea a ustedes. Solo me limito a proponer que dejemos de mirar otras culturas y promovamos la nuestra. La ley de puntos culturales es una buena alternativa.

3)      Miremos la estrategia de Elliot Túpac que, con colores del sincretismo, logró fusionar el mensaje.

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