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jueves, 14 de agosto de 2014

Los viajes en el tiempo o los círculos de la maldad - conferencia en la 19º Feria Internacional del Libro de Lima

Si las personas pensaran mejor al comer, seguro Mistura quedaría desierta. Es un pensamiento vano antes de adentrarme en este periplo literario de las maquinas del tiempo y los viajes por la cuarta dimensión.
Para empezar podemos clasificar los viajes en el tiempo en dos: con máquina o sin máquina. Los viajes sin máquinas del tiempo ya tienen su longevidad al ser descritos. El apocalípsis de San Juan es una de las muestras, en donde se lee que un ángel del Señor le muestra el futuro a un atribulado evangelista. Luego tenemos Anno 7603 de Herman Wessel, publicada en 1781. En ella un viajero es transportado al año 760 en donde se encuentra con una sociedad distópica. Además tenemos las narraciones de Samuel Clemens (Mark Twain)
y Charles Dickens en donde por un golpe o por desidia, respectivamente, los personajes viajan en el tiempo.

Sin embargo las máquinas para viajar en el tiempo no son una creación tan reciente. Entre ellas está la novela que inicia un ciclo de creación, a ritmo de zarzuela, "el anacronopete", escrita por Enrique Gaspar y Rimbau. Esta novela data del año 1887 y nos da los parámetros de como se puede viajar al pasado. Describe el armatoste de acero como una pieza que se mueve con electricidad y con el fluido García.
En 1895 llega la muestra de grandeza con Herbert George Wells y "La máquina del tiempo" o los argonautas crónicos. Wells nos da una idea de como la aceleración y desaceleración nos permite viajar en el tiempo siguiendo los cánones newtonianos. Albert Eisntein postuló un mecanismo similar 15 años más tarde. Pero la historia de Wells es mucho más. Fue escrita en una época convulsionada, en donde la separación de clases en una Inglaterra Victoriana se hacía evidente. Eran los inicios de la belle époque en Europa y ya habían surgido las ideas socialistas de Marx. Wells, por aquel entonces recibió una beca para estudiar ciencias naturales y tuvo como profesor a Huxley. Perteneció a la sociedad Fabiana (nominada así en honor a Quinto Fabio Maximo, el cunctator de Roma). Dicha sociedad propalaba el cambio lento y progresivo de la sociedad sin incidentes revolucionarios como quería Marx. A dicha sociedad también pertenecía Gerorge Bernard Shaw, el premio nobel de 1925, autor de "Papillón" y "Hombre y superhombre". ¿Imagienense lo revolucionario que significa inculcar ideas socialistas en Inglaterra? En su descripción del futuro, Wells nos habla de dos sociedades, a modo de reflexión: los Morlocks (o proletarios) que vivían en cuevas y los Eloi (o aristócratas) que viven en la superficie. Cada uno es cazador y presa. Wells además nos habla de las consecuencias de nuestros actos como especie.
Posteriormente tenemos escritos como "El planeta de los simios" (1963) de Pierre Boullé donde en una misión espacial hallan un planeta distópico dominado por los simios. En el "Fin de la eternidad" (1955) de Isaac Asimov, nos habla de el uso de los viajes en tiempo y nos avisa sobre las paradojas temporales. El evitar el sufrimiento lleva a que se deje de inventar y la autoeliminación. Se señala una aproximación a las paradojas temporales de Novikov, en donde un hecho pasado no puede alterarse. En "2001: odisea en el espacio" de Arthur C. Clarke nos habla de un monolito colocado en la tierra por extraterrestres y esto lleva a la evolución de los homínidos.
Hay muchos autores y cada uno nos da una visión especial del viaje en el tiempo. Michael Crichton es uno de ellos con "Rescate en el tiempo" (1999).

Sobre las máquinas en el tiempo, cada una tiene una limitación pero en la novela "La paradoja Cane" (2014) nos basamos en el principio de autoconservación. Si la tierra viaja a en el sistema solar, y este en la via lactea, nuestra posición el espacio va a variar. Pero si consideramos el espacio-tiempo como una unidad pues si podemos realizar el viaje dependiendo de la rotación de la tierra.