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martes, 26 de julio de 2011

El Drama Familiar como Juego Psicológico

Hay juegos psicológicos de manipulación que pasan desapercibidos. Generalmente son vistos como dramas familiares, historias tristes en una ciudad de cielo gris. Estos relatos decadentes a menudo son usados a modo de parábola, o metáfora, se cuchichean, se chismean, y se olvidan. Hace unos años que trato a una persona por depresión. Su forma de afrontar la vida tal vez justificó su modo tan drástico de criar a sus hijos. Al hijo varón le dijo: "cuando me vengas con tu domingo siete te vas de la casa y adiós mamá". Con la hija hay conflictos fuertes de incompatibilidad de caracteres. Más se nota un reproche mutuo, que llegan a frases como "mejor te mueres rápido" o "porque naciste" o "ya llegara tu hora". Esas frases maternales no son gratuitas. La hija hace lo posible para enervar a la madre. La madre aprendió de la abuela (su madre) a ser una persona sola. La abuela socavó la autoestima de manera certera con dragas como "tú eres una maldita", "mala hija, ojala te mueras". Al final ambas pelearon hasta el día de la muerte de la abuela donde la hija le pudo decir que fue una mala madre justo antes de expirar. La vieja estará penando. Sin embargo ella siente una culpa titánica por haberle dicho eso a su madre justo antes de morir.

Esta señora, que ahora cría a una hija ya adulta con una EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), es conocida en su círculo de amigas como una "gran amiga". Escucha los problemas de los demás, recoge perritos desamparados de la calle, los alimenta, los lleva al veterinario, se los queda, ayuda "incondicionalmente" a sus conocidos, es también bombero. No recibe sueldo por su desamor a la vida.

Si tu madre es dura, te critica, reniega con tu sola presencia, son pocas las veces que reposan juntos sin que te acuchille con sus palabras ¿Qué harías? Buena pregunta.

Si fuera el hijo la única escapatoria a tanta agresión es embarazar a alguna chica, dejar de estudiar, trabajar, vivir en casa de la suegra, con tal de evitar las ponzoñosas frases de mi madre. Y así ocurrió. Ahora estando lejos se llaman frecuentemente, se dan regalos y vivas, pero de lejos. Frases como "eres una buena madre" se escuchan en el hilo telefónico. Si eres la hija mujer, la cosa cambia. El guión de vida exige que la hija se vengue de la madre en el momento de su muerte. A pesar de tener EPOC y requerir vivir en un ambiente impoluto, ella se va de la casa a vivir en un ambiente lleno de humo de fábricas y de marihuana. Su enamorado es adicto y fumador empedernido. Los besos que exhala llevan tabaco y muerte a un pulmón joven y macerad por la inflamación. Llega a hospitalizarse en dos ocasiones. La primera no le dijo nada a mamá. En la segunda no aguantó y tuvo que hacer tregua. ¿Para qué hizo tregua? Porque pensaba que se moría y requería que mamá esté cerca para vengarse. Pero no se murió. Ahora han vuelto a pelear. Es necesario para la hija encontrar el momento preciso para la vendetta.


Sin embargo en todo esto cada uno recibe su pago. La madre expía sus culpas por haber sido una mala hija pagando con las maldades de su propia hija. El hijo necesita salir de casa para salvar a mamá en su momento. Los amigos le dirán que ella es una buena madre, y las amigas de la hija le dirán que es una buena hija y que su madre está loca. Quienes oigan estas historias dirán "¡Ya sabes! Pórtate bien porque hay que querer a los padres". Otros dirán "Ya sabes, es mejor alejarse de asa antes que seguir recibiendo golpes" y otros dirán " aunque sea al final de mis días me vengare de quien daño me hizo". Y así trascurre una historia más en un hospital donde vemos enfermedades y no enfermos. Los leucocitos y los balones de oxígenos a veces se llevan secretos familiares.

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