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miércoles, 27 de abril de 2011

Historia de Una Teta Hospitalaria

Perder es parte de la existencia humana. Además es parte de la existencia de cualquier especie que habita el planeta. En aquellos que tienen conciencia de pertenencia o conciencia del yo (como en la mayor parte de especies homínidas con un lóbulo frontal y área pre frontal), es tal vez más difícil el lograr aceptarlas. Pero las pérdidas no solo obedecen a una sola categoría material. Obedecen también al campo cognitivo, mnésico, como ideas preconcebidas a las que nos aferramos para mantener un rumbo o un norte por así decirlo. Berne diría que se trata del guión de vida. Cuando algún hecho o situación nos cambia esa idea preconcebida se desarrolla ,en nosotros, una crisis.

Las crisis por pérdida pasan por un periodo de duelo, de negación, reclamo, y aceptación. Mejor dicho, nosotros nos adecuamos a la idea nueva o estado nuevo.

Una curiosa situación me fue narrada por una persona de 66 años hoy. Se trata de una mujer ,madre de tres hijos, había recibido la noticia de ser poseedora de un cáncer de mama. La mama izquierda específicamente. Eso fue hace 10 años. Al tener aún una edad en la cual disfrutaba de su mama de manera sexual, esto es, era un atributo que ya formaba parte de su imagen mental femenina, una condición que la complementaba como fémina, le entristecíaperderla. Sin embargo el tumor crecíamás, notaba su piel como cascara de naranja, y el ginecólogo recomendó una mastectomía radical (una operación extensa para drenar los ganglios y extirpar la mama).

Alrecibir la noticia salió sin llorar del consultorio del hospital. Eran las cuatro de la tarde. Tomó un bus que la llevo al malecón de la costa verde y se parapeto en el precipicio. Los transeúntes pasaban mientras ella perdía su mirada en el horizonte, como queriendo que el viento marino se lleve esas malditas células cancerígenas de su cuerpo. Por un momento le pareció ser muy ligera. El viento la empujaba al vacío. De pronto un policía la cogió del brazo y le dijo: ¿señora que le pasa? Ella volteó a verle y rompió en llanto. El policía consternado solo atino a abrazarla. La alejó del malecón y la embarcó en un bus.

Llego a su casa y su esposo le esperaba:-carajo mujer donde has estado, nosotros preocupados por ti -. Lo miró con los ojos llenos de lágrimas y se fue a su cuarto. Durmió toda la noche. Al día siguiente fue a preguntar los requisitos de la cirugía y luego de 15 días se le estaba operando. Fue sometida a 10 sesiones de quimioterapia. Cuando estaba en recuperación, guardo cuidado en las recomendaciones. El esposo a los cinco años le dijo que “no servía como mujer” y que la dejaba pues estaba incompleta. Se fue definitivamente de la casa una tarde hace cinco años. También lloró. Cuando trascurrieron cuatro años el marido volvió pidiendo perdón. Ella lo aceptó y decidieron volver a vivir juntos. Pero él le confesó que estaba vomitando sangre y los doctores lo desahuciaron. Murió en la cama nupcial hace 6 meses. Ese fue el motivo por el cual llegó la digna dama al consultorio.

Llegó al consultorio por depresión hace 6 meses luego de que su esposo había fallecido de cáncer de estómago. Lo curioso es que, desde que llegaba al consultorio, veía que sacaba del sostén (lugar predilecto para guardar cosas en algunas mujeres), caramelos. Cada consulta era un caramelo que colocaba en mismanos. Hoy ella me narró su episodio de aceptación al verse frente al espejo y como rellena su sostén de algodones y de caramelos. Cuando alguien le conversa o simplemente la escucha, ella saca un caramelo del sostén y lo invita.

-Usted tiene una teta muy dadivosa – le dije. Nos reímos a carcajadas y luego de que se fue con su receta pensé que algunas personas que pierden algo, son capaces de reinventarse con situaciones curiosas, sea convirtiendo esa teta ausente, en una teta nutritiva, una mama agradecida, una prolongación servicial como una madre o abuela hospitalaria frente a la desgracia. Al salir el día de hoy, no solo me regalo un caramelo, también saco un sublime que aún no se había derretido.