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lunes, 20 de septiembre de 2010

Quidam


Decía la presentación de Alegría " si no tienes piernas, corre; si no tienes voz, grita". En 1995 escuche los acordes mágicos de Alegría, mientras vivía en La Colmena, cerca a Quilca. Allí se comerciaban los videos en VHS de Cirque du Soleil. Nacieron mil ideas para desarrollar y justo ese año ingresé a la universidad. Un año despues pusimos en escena el poema de Vallejo Los Dados Eternos, ambientado como Alegría. En se momento la identificación con Cirque du Soleil se volvió corporea. En el elenco de artistas había una mujer rusa que encandilaba mis sueños, Olga Pikhienko. Contorsionista. La joven lograba proesas que iban fuera del campo de las posibilidades anatomicas. Sus apariciones en Alegría, Varekai y Quidam me dejaron con la ilusión de conocerla algún día. Soñaba con vijar a Canadá para verla en función.

Cuando en mayo de este año circularon los rumores de que vendría Cirque du Soleil a Lima separé mi fondo y diseñé una estrategia queme permita sentarme en primera fila cerca de los asientos 4 y 5 para ver el espectaculo sin obsaculos. Hice cola por 6 horas hasta conseguir el asiento que quería, dos días estuve parado. Hasta que obtuve las entradas.

Solo he pagado en mi vida dos veces para obtener entradas en primera fila: los Les Luthiers y Cirque du Soleil. Si viene Paul McCartney tambien lo haré.

Desde el momento que llegamos era especial, el camino fue sin problemas, hubo esacionamiento especial para tapiz rouge. No había cola. A las 7 entramos a una antesala con mesitas para degustar los bocaditos y te helado. Habían maniquis de los artistas. Fotos y fotos. Hermoso. Cuando nos dijeron que nos llevarían al area Rouge. Llegamos a nuestros asientos. Desde que empezó el espectaculo las babas salieron de mi boca.Me sentía como niño estupefacto viendo realidad su sueño. El maestro de ceremonias (Mark Ward) se encargó de iniciarte al sueño. Luego la aparición de los personajes y Sophie, la protagonista. Poco a poco el escenario fue elevandose. La rueda humana (Cory Sylvester) es un mago. Las contorsionistas aereas. Los acrobatas eran los mismos de Varekai. La musica era un tema aparte, tan sobrecogedora, envolvente, mágica, capaz de trasmitir esa sensación de vivir algo especial. El Coffe break especial.

Olga Pikhienko estaba alli, esa mirada sensual, intocable, indomable, humana, real e irreal, fantastica. Su espectaculo pertenece a un area que linda con lo erotico y lo magico. Un acto de amor al mundo, un mundo al cual pertenesco, y ella se encargo de recordarme que los sueños se hacen realidad.

La despedida fue a la altura de los espectaculos de Cirque du Soleil. Capaz de dejarte la sensación del agai, de nuevo. Se despidieron dos veces. Alli los volvi a ver, a esos artistas que admiraba, aquellos artistas que dieron mas de si en esa noche.

Gracias Cirque du Soleil, gracias.