Google+ Followers

domingo, 31 de octubre de 2010

Cartas para un Exodo




Cartas para un Éxodo es mi primer libro, un libro de cuentos. Son un conjunto de siete relatos que he ido creando a lo largo de 15 años. El nombre esta relacionado con el viaje, el éxodo, la migración lejos del terruño, lejos del lugar donde estaban los seres que amo, para encontrarme a mi mismo en ese camino. Los éxodos, a mi aplicación personal tienen ese componente de auto exilio, necesario en algunas personas, para empezar desde cero en la vida. El éxodo mas importante fue el viaje por 440 días a huancayo.

Es allá, en las alturas, que disociado de mi parte crítica, se empieza un contsructo nuevo basado en mi persona. Era necesario hacer un mea culpa, era necesario ser autónomo, era necesario ser independiente y hacerme responsable por mis actos, aunque este pareciera el acto mas irresponsable. Muchas personas se regodearon comentando que me iba mal, que estaba pasando por una etapa misérrima, que estaba abandonando a mi familia, sin embargo estábamos en los preparativos para mudarnos a junin.

Es en huancayo, linda tierra, de parajes verdes, con contacto mágico de la naturaleza, donde me encuentro conmigo mismo. Aprendí mucho de mi, aprendí el poder de un abrazo, gocé mas en los besos de mi mujer, aprendí a estar lejos cuando convenía, disfrute mas de la paternidad, junto a la tristeza de dejar a quien mas amaba: mi hija Adriana.

Para lograr mantener el vinculo de comunicacion con mi mujer, convenimos ambos en escribirnos de alguna forma, como lo hacíamos en paucartambo, cuando estaba haciendo mi servicio rural. Una carta por semana, resumiendo solo las cosas positivas que nos pasaban. Es allí que estas cartas hicieron vez de palomas mensajeras en medio de este éxodo. Si no existieran estas cartas para este éxodo, no hubiera obtenido las grandes ganancias de las que ahora gozo, que son mi familia unida, mi profesión y el encontrarme a mi mismo. De todos los éxodos que he emprendido en mi vida, el éxodo a huancayo fue el mas significativo. Fue el que me enseño que para ser adulto, necesitas usar la responsabilidad, sin culpas, sin arrepentirte de los pasos dados. Disfrutando el momento, logramos subir cerros, conoci pueblos con una belleza paisajista tal que deja perplejos al mas citadino.

Mientras caminaba desde huancayo a los pueblos como chongos bajo, chongos alto, ahuac, andamarca, sincos, chupaca, ninanya, huamancaca, fui bendecido con la protección de nuestro Dios. Mi camino fue seguro, a pesar de que muchas veces estuve en riesgo de caer a algun precipicio en las alturas. El contact que se labró con mi parte interna fue tan poderoso que hasta ahora puedo recordar lo que me decía: "perdonate, ya pasó. No puedes cambiar el pasado, pero puedes mejorar tu futuro".

El momento en que decidí volver de mi éxodo estuvo marcado por dos hechos. Tal vez las personas que me invitaron a volver jamas sepan la magnitud de su influencia, pero fue dicha en e momento preciso. Mi amigo Mario Ledesma me invitó a un curso que él iba a dar sobre análisis transaccional. En uno de los intermedios, me dijo "lo mas importante de un adulto es que puede redecidir sus decisiones". Fue como si en ese momento hubiera visto magicamente la cara de mi hija diciendome "papá vuelve". Mario es psicoterapeuta, y mi mentor personal (lo considero asi), y sus palabras calan hondo pues son dichas con certeza. Mas importante que decir, es saber escuchar y entender lo que nos dicen. Aceptar la realidad y cambiarla. La segunda persona que me invitó a volver fue mi hija Adriana. Cuando tenía seis meses estábamos jugando en la cama y me miró fijamente con sus ojos almendrados. Sus palabras salieron con la naturalidad de un suspiro "papá".

Fue en ese momento que decidí volver de mi éxodo. Al día siguiente presenté mi renuncia al mejor puesto de trabajo que podía alguien querer. Enseñaba en la universidad, tenia mi consultorio particular donde me llovían pacientes, y trabajaba en el seguro social. Dejé esa plaza maquiavelicamente seductora, dejé los éxodos, dejé de huir de mi realidad, y me encontré con migo mismo.

Ahora es momento de seguir, es momento de continuar el camino trazado, con paciencia. Gracias a aquellas personas que me acompañaron en mi exodo: a la familia Huamaní con Aristoteles Socrates Huamani Janampa, colega psiquiatra y su señora esposa. A Edgardo Bernuy, que me llamó por equivocación para cubrir esa plaza de psiquiatra; a Roal Aliaga Salguero y su esposa, con quienes departimos muchas tertulias, a la Familia Alosilla, con Laura mi amiga, Shirley y Roy; a Juan Carlos Escalante, a Avelardo Villar, a Maria Niño, a Carolina Cardenas, a mis alumnas de la UPLA, a Luisa Badillo, a Gila Guerra, a la urraca Ulloa, a Julito Lopez, a Julio Troncoso, a Roy Hinostroza, a todo Junin, que me permitio llevar mi programa de estres laboral hasta Satipo. Gracias Huancayo, la tierra de mi exodo.

Gracias Luchito Rodriguez por recordarme que fundamos la revista PSI en el colegio, lugar donde se formaron grandes soñadores que hasta hoy cambiaron el mundo. Gracias a todos los que me han saludado hasta ahora por el facebook (gracias Junito, Oscar, y Violeta Barzola, UPLInas. Luchito, Violeta en Lima, Gina Stef, Angel Rabines, Oscar, Juanjo. Tal vez el resto aun esta perplejo con la novedad no puede escribir de la emocion).

Gracias mi amor Zulei, personaje del cuento "Los Alegoricos Orbet y Frederic buscando a Zulei". Frederic no es otro mas que un personaje inspirado en Rafael Sovero, mi compañero de internado. Ademas Zulei es coprotagonista del cuento "La Celula". Gracias al Papá JuanPablo II inpirador de "Proyecto Jesucristo" un cuento apocrifo contra el catolicismo. Gracias a Huancayo que me inspiro a escribir "el Tercer Oceano". Gracias a mis pacientes Perpetua, Factor y Casimiro, que me inspiraron a escribir "tres historias programadas".

Gracias a mi, por soñar.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Me voy a morir de Cancer Terminal

Recibì la llamada a las 9 de la noche, cuando llegaba a casa luego de una extenuante jornada laboral. Era la señora de 60 años que quería que viera a un familiar urgente pues su estado de salud estaba desmejorado. La cita era a las 9 de la mañana en campoy. Luego de manejar por 1 hora llegué al lugar de los hechos. La familia me estaba esperando. La casa tenía una fachada crema con rejas metalicas blancas, bastante cuidadas en medio de la pobreza de la zona. Al entrar en la sala me percate de lo lugubre y silencioso del ambiente, como un velatorio. En el sofa, estaba tendido un joven de 30 años con tres tumores enormes que sobresalian de la piel de la pierna derecha. Cubriendo los tumores habia un emplasto lodoso verde, como boñiga de vaca pero con buen olor. La cara del hombre era una ausencia, era triste, chata de malestar. Sus ojos expresaban una noticia: "me estoy muriendo". De tez trigueña y buenas fuerzas sobresalia sobre el mueble la corporeidad misma de la desventura. Pero en su mirada se detectaban otras cosas mas. Habia un orgullo, como si fuera venerado o respetado en su condicion de enfermo. Algo asi como "si dejo de sufrir, ellos me dejaran solo".

Habia recibido quimioterapias y radioterapias sin exito y habian recurrido a la medicina alternativa. Un "medico" le habia "recetado" una limpieza de estomago, ademas de comer todo crudo. Estaban prohibidos los pescados y las carnes rojas. "el objetivo del doctor es que me crezca el tumor del pie para que reviente y drene toda la enfermedad". Mientras contemplaba el engaño tramado hacia este hombre le pregunte algunas cosas:

¿Que necesita para ser feliz?
Me respondiò: que no me duela la pierna para caminar y hacer mis cosas.
¿se siente triste?
Me respondiò: mas o menos. No mucho. Mi mamà me atiende bien. Mis hijas me atienden. Mi esposa ha cambiado conmigo. Esta mas cariñosa.

Sin embargo me llamaba la atencion lo lugubre del lugar. Carecìa de vida en sus paredes. Me comentaban que la sobrina de diez años le traia el minicomponente para escuchar musica pero el rechazaba cualquier acercamiento de otras personas.Cero musica, cero television, cero visitas.
Se habia aislado.

"Sientense todos. Quiero hablar con ustedes." La familia en pleno se reunio en torno al hombre.
" me da la impresiòn que estan velandolo en su sala. ¿ya se murió?" el hombre sobresaltado me miró con asombro.
"doctor es que las cosas en casa han cambiado con la enfermedad de mi hermano. Su señora no se hace cargo. Mi mamá esta que lo atiende. Nuestro caracter ha cambiado" se lanzaron miradas entre las cuñadas, con una colera contenida.

"¿Saben cuanto va a vivir?" le pregunté. La madre rompió en llanto. Las lagrimas recorrían las arrugas de su piel.

"Por si acaso el no es una víctima. El no está muerto. Pero ya lo consideran un pobrecito. Lo están velando en vida. La más coherente es la sobrina de diez años que le trae musica. Ella no quiere que se respire ese aire cargado de enfermedad. Y ustedes estan cerrando la ventilación al alma de este señor. Y usted necesita vivir bien los años que tenga. ¿Ya sabe cuando va a morir?"

"No doctor" me respondiò mientras se incorporaba y alzaba su pierna elefantiasica. Le dije "pesa, y debe pesar bastante, pero no es su ancla. Usted es un ser humano, una persona. Una persona que tiene un tumor. Y ese tumor tiene una persona. Asi que digame usted quien va ganar. ¿el tumor o usted?" mientras le dije eso el hombre ya estaba sentado. Habia dejado de estar postrado y su rostro se lleno de vida. Diría que se iluminó.
"Le ganaré." respondió en seco.
"okey, entonces quiero que pongan musica, traigan flores, compren dvds en el mercado. Que el loro de la entrada esté en la sala. ¿que le gusta hacer?"

Y asi nos la pasamos planificando los proximos dias de su vida. Ese hombre tenía planes que hacer. Quería ver a sus amigos y amigas cerca. Quería salir. Ciertamente no sé cuantos años, meses o días de vida le quedarán. Nadie lo sabe. Pero si deja su condición de víctima y los demás lo aceptan como uno más de su especie, él habrá vivido mas en los proximos seis meses que lo ha vivido en los ultimos 30 años.